domingo, 11 de febrero de 2018

La Vaquilla (I): ¿pérdida de tradición?

"El aire de la villa de Mejorada olía a pólvora, los pájaros habían sido sustituidos por la cencerrada que los Quintos hacían en sus paseos por las calles y el estallido de la honda del vaquero ponía en alerta los mejoreños. La Vaquilla comenzaba ..."
La entradilla anterior podría ser un buen comienzo para una historia, pero la entrada de hoy no tiene tal objetivo sino hacer reflexionar a todos si una tradición de largo recorrido en la etnografía zorrera se está perdiendo de forma inevitable.

Ayer tuve de nuevo la oportunidad de disfrutar de una de las tradiciones del pueblo, La Vaquilla

Curiosamente que me llamo la atención el salto generacional que había desde la Quinta de 1997 hasta la de 2016, nada menos que 19 quitas, que ya es decir. Detrás de la Quinta del 2016 había un salto generacional de un año y se encontraban los Quintos de este año. Esta montaña rusa generacional se debe a la no participación de las demás quintas, una triste realidad que en los últimos años ha visto como estas quintas se iban descolgando del evento. También por lo que pude observar y lo que comente con alguno de los participantes, las quintas del año sólo participan en su momento y luego no repiten.

Está situación ha preguntarme:
  • ¿Anuncia el fin de esta larga tradición?
  • ¿Las quintas no repiten su participación por dejadez o por "no estar de moda"?
Personalmente, creo que sería una pena que esta tradición caiga en el olvido por simples estereotipos sociales y generacionales.

Participantes de La Vaquilla. Fuente: Sergio Vázquez Cerro (2018).

martes, 19 de diciembre de 2017

Muestra personal

MEMORIAS DE MI PADRE, ROQUE ARAGÓN DE LA PEÑA
(por Matías Aragón Gómez)

Tendría yo la edad de 10 años, cuando un día del otoño de 1752 mi padre, Francisco Aragón Valiente, tuvo la mala fortuna de caer en un profundo sueño bajo la sombra del imponente meco del Ejido, del que nunca volvió a despertar. Así fue como nos dejó a mi madre (Alfonsa de la Peña Flores), a mi hermana Isabel -que dos meses después le acompañaría- y a mí, en este mundo.
Fue entonces cuando mi madre cogió las riendas de los pocos sustentos con los que nos mantenía mi difunto padre: la cría de seda y la venta de leña. En ese tiempo, mi tía materna María, también enviudó y sin más familia que la mía, vino a vivir con nosotros.
            La situación en casa no era muy próspera, ya que entre los diezmos del clero y los derechos que debíamos pagar a la Señora Condesa de Oropesa, a penas nos quedaba algún maravedí para conseguir algo que llevarnos a la boca.
            Al poco de cumplir los 13 años y viendo que la situación en casa no mejoraba, me incorporé -previa mediación de mi madre- como aprendiz de zapatero con mi tío paterno Antonio, ya mayor y sin hijos a los que poder legar su oficio. La etapa de aprendizaje no fue fácil, ya que me tuve que armar de paciencia para soportar las continuas riñas del “jefe” (así llamaba cariñosamente a mi tío) las veces que mi método no le convencía. Con todo y con eso, yo sabía que me quería como al hijo que nunca tuvo y lo hacía por mi bien.
            En el lecho de paso a la otra vida, mi tío me legó su oficio y su zapatería, que no era más cosa que un pequeño taller de piedra tosca y adobe que se encontraba en la esquina de la calle del Rayo con el recodo de la Fanela.
            Los años venideros fueron florecientes para la zapatería, tenía clientela de la más alta alcurnia de la nobleza talaverana. Sin embargo, mi mejor cliente y amigo fue mí vecino Fernando Gómez de Rodrigo, que por aquel momento ostentaba la utilidad de la mina de arena. También hice muy buenas migas con su hija Teresa Gómez Bonilla.
            Corría la primavera de 1769 cuando contraje matrimonio con Teresa, nos mudamos a nuestra nueva casa (que se situaba en la esquina de la calle del Cuerno con la calle de la Amargura) y de esa unión nacieron mis dos amados hijos Matías y Julián, con una diferencia de edad de poco más de un año entre ambos. Recuerdo que los años siguientes fueron de los más felices que recuerdo en mi vida, pero fue en el invierno de 1781 cuando el cólera se llevó a dos de las alegrías que tenía para levantarme cada día: mi hermosa Teresa y mi querido Julián; esto me llevó a pasar largas temporadas en la taberna y al abandono de mi tan boyante negocio.
            Tiempo después, me di cuenta que Matías tenía una mente brillante y decidí invertir lo poco que tenía ahorrado y lo que había conseguido por la venta de la zapatería, en enviarle a la capital a estudiar Medicina. Él fue el único que me dio las fuerzas para no reunirme con mis alegrías perdidas. Y se lo debía por el abandonó que tuve en mis funciones de padre hacia él.
            Mi momento llegaría a la edad de 51 años, en el que recuerdo como en mis momentos previos a que la muerte me llevase, mi hijo, el ya Doctor Don Matías, negaba con la cabeza al lado mi desconsolada madre, mujer que con 70 años estaba más llena de vitalidad que yo. Ese movimiento horizontal de cabeza quizás quería decir que mis dolores de pecho no tenían solución. Y no la hubo.

            Expiré mi último aliento y todo acabó.

Autor: Sergio Vázquez Cerro
Consurso: Certamen Literario Juan García de Toledo
Publicación: Libro de las Fiestas 2017, Mejorada (Toledo)

miércoles, 25 de octubre de 2017

Reflexión personal: acceso al Castillo

El pasado julio salió publicada una noticia en la Cadena Ser en la que se recogía los planes del Ayuntamiento de Mejorada para la adecuación del camino de acceso al Castillo para su mejor acceso ya que a día de hoy se encuentra rodeado por fincas privadas. Hace ya algunos años, unos 10 o 12,  se hicieron unas excavaciones arqueológicas de las que se extrajeron varias piezas y se descubrió el patio central. A día de hoy es una pena ver como algunos árboles destruyen son sus raíces los muros y como un nido de cigüeña, con lo que su peso conlleva, se asienta sobre una de las torres.

Este futuro ensanchamiento permitiría la recuperación y restauración de este monumento que muy pocos apreciamos como en verdad se merece. Recalco en esto porque, no sé si por desconocimiento u otro motivo, en las redes sociales se compararon injustamente los restos del Castillo con un puñado de piedras de forma despectiva y sin ningún sentido, ya que en las partidas presupuestarias de la Comunidad Autónoma se recoge un porcentaje, algo pequeño para mi gusto, para la recuperación y mantenimiento del patrimonio cultural. Este dinero es ÚNICA Y EXCLUSIVAMENTE para este fin y NO se puede dedicar para otros fines como los sociales, que ya tienen su propia partida.

En mi caso, estoy a favor de que esta iniciativa llegue a buen puerto y así poder disfrutar del Castillo de una forma mejor. Ya que si esto no llegase a pasar, una parte importante de nuestro patrimonio podría acabar por desparecer y sería entonces cuando nos arrepentiremos de no haberlo hecho antes.

Y, además, que somos de los pocos pueblo de la comarca que tiene Castillo.

¡Viva Mejorada y su Castillo!

Castillo de Mejorada. Fuente: Castillo del Olvido.

lunes, 23 de octubre de 2017

Las bodas de antaño

Hace algunos años me llamo la atención la fotos de boda de mi abuelos, pues mi abuela estaba vestida de negro. Le pregunte a ella y me confirmo:
"Antes las mujeres que vestían el luto, también lo vestían en su boda. Pero también se casaban mujeres de blanco antes."
Recordando esto y con asesoramiento de mi abuela, decidí hacer un recorrido por la memoria de las bodas que tuvieron lugar en Mejorada hasta pasado los años 50 del siglo XX. Quizás las celebraciones variasen según cada casa pero por regla general seguían un rito parecido al que recogen los siguientes párrafos.

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Las bodas eran, son y seguirán siendo un acontecimiento de importancia en la vida social de los mejoreños. Por ello la entrada de hoy la he querido dedicar a forma de celebración las bodas de antes, que en muchos aspectos similares a las de ahora pero también con alguna que otra diferencia, y que duro hasta la mitad del siglo pasado más o menos.

La costumbre, bien arraigada a día de hoy con alguna excepción, era que se contrajeran nupcias en el pueblo de la novia, independientemente de donde fuera el novio (paisano o forastero), y también instalarse temporal o definitivamente en ese pueblo o como se dice popularmente 'poner la cama'. Y siempre por vía religiosa y sin posibilidad de divorcio, salvo situaciones puntuales.

El 'rito' comenzaba, unas semanas antes del día del casamiento, con la petición de mano o 'la compra de la novia'. En la que los familiares más allegados de los novios elegían a los padrinos de la boda y se repartían 'cucuruchos' (aperitivo que se componía de almendras, bizcocho y tostones).

Las bodas en sí duraban unos cuatro días y no eran muy multitudinarias.

En el primer día, víspera del enlace, se preparaban los animales -como gallinas, pollos, corderos, ovejas, etc.- y se cocinaba parte de los guisos -entre los que había cocido, cuchifrito, caldereta, cachuela, arroz con leche, etc.- que se servirían a los comensales en la jornada siguiente -el día del enlace también se cocinaban parte de los platos-. Además se acondicionaba el lugar de celebración de la boda. Y para alimentar a los cocineros, que en algunas ocasiones eran contratados por las familias más pudiente sino eran los familiares de los futuros cónyuges, se les servía asadura y sangre frita.

Los lugares de celebración de las nupcias solían ser en la casa de los novios o de algunos de sus familiares o en ‘El Frontón’ -ubicado en la confluencia de las actuales Avenida del Príncipe y Calle de los Mártires de Mejorada-.  

El segundo día era la boda, propiamente dicho, o 'día de la enhorabuena'. El acto se celebraba por la mañana. Al principio, los padrinos iban juntos a buscar a los prometidos, primero al novio y luego a la novia. Tras el enlace en la Iglesia, el nuevo matrimonio daba una vuelta por el pueblo en dirección al lugar donde se serviría el banquete y una vez allí se servía el desayuno -que se componía de chocolate y 'cucuruchos'-. Después, los invitados se deleitaban con las especialidades cocinadas y celebraban la alianza con cánticos y música hecha por ellos mismo. Y para finalizar la jornada, los novios disfrutaban de su 'noche de bodas'.

Durante el trascurso del tercer día, se seguía festejando el enlace y se aprovechaba la comida que en la anterior jornada sobró. Se hacían grandes cantidades de comida, haciendo honor al dicho: "más vale que sobre que no falte".

Y el último día o 'él del fregoteo', se limpiaban todos los 'cacharros' usados durante los días de antes y se adecentaba el lugar de la celebración. En Mejorada la costumbre era que los cubiertos los pusiesen las familias de ambos novios; sin embargo, en la vecina Segurilla cada uno de los invitados debía llevar su propio cubierto. Con esto se daba por finalizado el festejo matrimonial.








lunes, 2 de octubre de 2017

Toponimia zorrera (I): "Mejorada"

Cuando era pequeño tuve una conversación con mi abuelo que decía, si no recuerdo mal:
"- ¡Abuelo! ¿Por que Mejorada se llama así?

- Pues todo pasó hace muchos años cuando una princesa que había en el castillo estaba muy enferma y así duro mucho tiempo. Pero al ponerse bien, todos dijeron que estaba 'mejorada' y por eso se puso el nombre al pueblo."
Como es de entender, lo anterior es un cuento infantil que para sirvió en un primer momento para saciar mi continua curiosidad. Años después decidí indagar el origen del nombre de nuestro pueblo y encontré esto:

La cercanía con la provincia de Ávila y sus continuos problemas de lindes hicieron que a las tierras de nuestro pueblo, en el pasado, se las conociese como 'Malpartida', haciendo referencia a una mala repartición de terrenos en la zona. Este nombre se mantuvo, cuando el rey de Castilla Sancho IV «el Bravo», e hijo de Alfonso X «el Sabio», donó en Santo Domingo de la Calzada (La Rioja), el territorio de 'Malpartida' a su portero mayor Juan García de Toledo. El cual decide cambiar la denominación de sus nuevas tierras por el de 'Mejorada' ya que en ese misma donación se incluyeron otros terrenos que mejorarían la situación de la antigua "Malpartida". Por otro lado, el mal fario que atraía el antiguo nombre pudo ser otro de los detonantes de asignar el nombre actual.

Entrada a Mejorada desde el cruce. Fuente: Google Street View.



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Fuentes consultadas:
  1. GARCIA SÁNCHEZ, J. J. (1998): Toponimia mayor de la Tierra de Talavera. Exmo. Ayuntamiento de Talavera de la Reina.
  2. LEBLIC GARCÍA, V. (1987): La villa de Mejorada (Aproximación a su historia). Ilmo. Ayuntamiento de Mejorada (Toledo). Toledo.
  3. PACHECO JIMÉNEZ, C. et al. (2000): Mejorada. Historia de una Villa de Señorio. Asociación Cultural VII Centenario. Talavera de la Reina (Toledo).
  4. TRES CULTURAS: Historia de Mejorada, Toledo. Blog. [Consultado 27/09/2017 y 01/10/2017].

miércoles, 6 de septiembre de 2017

Fiestas 2017, visión general

Hace menos de una semana se ponía punto y final a las fiestas patronales en Mejorada. Y habiendo hecho reflexión de estos días de atrás hay varios temas que me rondan la cabeza:

  • ¿Cañas o toros?
Echando la vista atrás, el cañeo en las carpas instaladas en la plaza y la tauromaquia han evolucionado de forma bastante llamativa de una año hacia otro llegando al punto de que mucha gente joven del pueblo prefiere el primero al segundo. ¿Hay forma de armonizar ambos actos?

  • ¿Música con mucho volumen?
El año pasado ocurrió que varios vecinos colindantes a la plaza trasladaron su inquietud al gobierno municipal de que las carpas de plaza tenía su música en altos niveles y a horas inadecuadas para el descanso de dichos vecinos. Para evitar nuevos encuentros desafortunado con los vecinos, este año la corporativa municipal decidió establecer una horario en el cual la música se quitaría para dar tregua a los vecinos colindantes a la plaza. ¿Ha funcionado esta nueva medida? ¿Las carpas han respetado esta norma?

  • Diana Floreada, ¿muchos o pocos?
La Diana Floreada quizás haya sido el momento de las fiestas que más ha dejado huella de su tan acusado cambio. Pasando de ser un acto para unos pocos zorreros a ser un evento de reúne a multitudes, quizás esto se deba a su cercanía horaria con la discoteca móvil. ¿Es bueno el lugar que tiene la Diana? O por el contrario, ¿la discoteca móvil es la de ubicación dudosa? Todo dependerá si queremos que cada año haya más gente o por el contrario que volvamos a la esencia que la Diana tenía años atrás.


  • ¿Durán mucho las fiestas? 

Desde que tengo uso de razón, he venido oyendo por las calles de Mejorada y por otros pueblos colindantes que sus fiestas son de las más largas de la comarca. Pero, ¿tanta duración gusta a los zorreros? ¿Sería bueno repartir las fiesta a lo largo del año?


  •  ¿Demasiada gente?
En los últimos años nuestras fiestas han cogido gran fama entre los pueblo vecinos, prueba de ello es la gran cantidad de autobuses que circulaban por la carretera que da acceso al pueblo, prueba de ello es que se produjeron atascos de tráfico. Tanta afluencia de gente, ¿es buena o mala? ¿En que repercute esto a los vecinos?


Con las incógnitas anteriores termino con otras dos: ¿Hay que dar un enfoque nuevo a las fiestas y adaptarnos a nuevos tiempos? O por el contrario, ¿mantener la dinámica que desde hace tiempo se lleva haciendo?

Vista de la plaza de Mejorada con su iglesia al fondo. Fuente: elaboración propia.


Mejorada en fiestas: reflexión personal

Hace unos días nuestro pueblo se vestía de gala para honrar a su patrón, el Cristo de la Tabla, con la celebración de sus fiestas cada último fin de semana de agosto como se viene haciendo de forma inmemorial.

Como asiduo a estas fiestas, este año me he dado cuenta que el modo de verlas y del enfoque que tienen muchos de sus vecinos sobre ellas.

El punto que quizás me llama la atención es el del momento de la Diana Floreada, en el cual una comparsa va en busca de las mises y míster de las fiestas. En cuestión de unos pocos años ha pasado de ser un evento para la gente del pueblo y algunos de pueblos colindantes; para tornar a un momento en el que literalmente: "vas por la calle y ves a más gente 'forastera' que conocida".

Por otro lado, el tema que me ha llamado la atención bastante son las peñas. No parece muy coherente que al dueño de un solar se le pida que por una semana preste (ese espacio que no usa) a un grupo de chavales con los que no tiene relación familiar pero que conoce de toda la vida, pero que sin embargo, si se lo deja a un grupo en el que está su sobrino lejano con el que apenas tiene contacto por no vivir en el pueblo le de de dicho solar. Eso sí cada cual hace lo que quiere con lo suyo.
La situación anteriormente expongo es uno de los motivos por el que las peñas se esta perdiendo cada vez más. También se entiende que si un grupo la lía un año no se le deje nada a modo de castigo, una cosa no quita la otra, pero otros muchos no son ese grupo que siendo injusto: 'pagan justos por pecadores'. ¿Es así o no?

También es de entender a los vecinos que exponen sus quejas en cuanto a los restos del 'botellón' que deja la gente a la puerta de sus casas y que teniendo a escasos metros un contenedor de basura no se usa. De igual manera tenemos vecinos que no aguantan nada de nada y que todos los días que duran las fiestas hacen la vida imposible a sus peñas vecinas, he llegado a comprender que esta gente no tiene mejores cosas que hacer.

Y para finalizar.... ¡Viva Mejorada! ¡Vivan los zorreros! ¡Y viva el Cristo de la Tabla!

Vista del Ayuntamiento de Mejorada desde la plaza engalanada con banderines. Fuente: elaboración propia.